jueves, 12 de julio de 2012

La Evaluación de Aprendizaje



Evaluar, según Alicia Camillioni, quiere decir ponderar, tomar el peso. El docente no debe olvidarse que, cuando evalúa está emitiendo un juicio de valor sobre un trabajo que realizó un alumno, una persona determinada. No se puede evaluar por el tamaño de la carpeta, sino considerando que  detrás de ese papel hay una persona y que el juicio de valor lo esta realizando sobre lo que está en el papel no sobre la persona.
La evaluación puede ser, una función docente o una función del alumno, en este caso puede ser auto evaluación o evaluación del docente. Por lo tanto hay que buscar instrumentos de evaluación que sean lo más fiables posibles.Todo evaluador debe tener una lista de control de lo que va a evaluar.

Haciendo Historia...

En 1950 hablamos pruebas/exámenes “tradicionales”. El alumno escribe lo que sabe o cree que sabe, pero nadie anuncia lo que no sabe. Frente a esto hay que hacer una lista de control de contenidos, donde se pone que es lo mínimo que tienen que saber. Se puede llegar a dudar de las propias percepciones frente al mismo error de los alumnos.
Junto con la renovación curricular, en 1960 se inventaron las llamadas pruebas objetivas. Estas son de selección múltiple, de responder si o no, de unir con flechas, etc. La mayor parte de los evaluados queda en la media, fluctuando entre un ocho y un cinco. Nadie saca diez y nadie saca 1 o 2. Lo que tiene de objetiva es que la pregunta tiene una respuesta, si es que el que hiso la prueba hiso la pregunta bien. Influye en factor suerte. La ventaja para el profesor es que se corrige rápido.
Las evaluaciones tienen como finalidad averiguar lo que el alumno sabe, no lo que ignora. O como dice Eisner, ayudarle al alumno a ver lo que todavía no vio.
En la década 80 o 90, aparecieron las evaluaciones alternativas, que le permiten al alumno de una manera objetiva, mostrar lo que saber, pero la característica principal de estas,  es mostrar la representación mental que él tiene de ese tema que se está tratando. Para poder conseguir esto, debe ser continua y tener un cierre. Una de las técnicas de evaluación alternativa es el porfolio, como por ejemplo el blog que un porfolio digital. Combina el ir aprendiendo de apoco, con mejorar lo que no se hiso bien, pudiendo hacer un cierre acorde a las posibilidades que la persona tiene. La rúbrica es el instrumento de la evaluación alternativa para ponderar el trabajo de la persona, pero no es en sí una técnica de evaluación.

Les dejo un pequeño resumen sobre la evaluación en el libro LA EVALUACIÓN DE LOS APRENDIZAJES EN EL DEBATE DIDÁCTICO CONTEMPORÁNEO de Alicia R. W. de Camilloni,Susana Celman, Edith Litwin y M. del Carmen Palou de Maté

CONFIABILIDAD

 Se dice que un instrumento de evaluación es confiable cuando une exactitud en la medición y sensibilidad para la apreciación de la presencia y las diferencias de magnitud de los rasgos que mide.

Para que los resultados obtenidos mediante la administración de un instrumento de evaluación puedan ser considerados dignos de confianza, deben ser estables, permaneciendo semejantes en todas las ocasiones en que se administre ese instrumento u otro similar. Si, por ejemplo, se administra una prueba o se emplea algún otro tipo de instrumento de evaluación y se obtienen ciertos resultados, el instrumento es confiable si, unas semanas después, administrado nuevamente se obtienen resultados similares. Esa constancia de los resultados demostraría, primero, que el papel del azar es muy pequeño y no distorsiona de modo significativo los resultados obtenidos. Y, además, que la administración del instrumento ha podido dejar de lado la influencia de factores transitorios que no deberían tener relevancia en la consideración de los resultados del aprendizaje que se quieren evaluar.

 PRACTICIDAD

Además de las características mencionadas -validez y confiabilidad- hay que considerar una tercera, de mucha importancia en los programas de evaluación.

La practicidad de un programa o un instrumento resulta de la conjunción de tres aspectos: su administrabilidad, la facilidad de análisis e interpretación de sus resultados y elaboración de conclusiones y, por último, de la evaluación de la economía de tiempo, esfuerzo y costo de su utilización.

La administrabilidad de un programa o un instrumento es un producto de varias características:

1. el tiempo de trabajo de los docentes que insume su diseño y construcción;

2. el tiempo que exige su puesta en práctica;

3. la claridad de la/las consigna/s, es decir, de las directivas que se dan a los estudiantes;

4. los materiales, equipos y lugares especiales necesarios para su administración;

5. la cantidad y preparación de las personas indispensables para la administración, cómputo, análisis

e interpretación de los resultados y elaboración de las evaluaciones.

 UTILIDAD

Íntimamente asociada a las otras tres características que mencionamos -validez, confiabilidad y practicidad-, la utilidad de una prueba resulta de su capacidad para satisfacer las necesidades específicas relacionadas con los procesos de enseñanza y aprendizaje. Si los resultados de la evaluación no son útiles para la orientación de los alumnos, del docente, de la escuela como institución, de los padres de los alumnos, de los sectores interesados en la calidad de la educación, poco importa que, en un marco restringido, el programa y cada instrumento sean confiables y prácticos. En lo que respecta a la validez, ya hemos dicho que es relativa a los criterios y, tratándose de públicos diferentes, dichos criterios pueden ser heterogéneos. Para que la evaluación sea útil, la validez para alguno o algunos de esos públicos es indispensable. La pregunta esencial en el diseño de un programa de evaluación es, por lo tanto, ¿qué usos se les dará a los resultados obtenidos? Son los implicados en los procesos de evaluación quienes deben dar las respuestas.

 




 


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